top of page
Buscar

Reflexiones de Viernes.

  • Foto del escritor: amir obregon
    amir obregon
  • 9 nov 2025
  • 2 min de lectura

Hace algunos años, cuando escribí la frase:

“Internet es como una pistola cargada en manos de un adolescente.”

jamás imaginé que estaría tan vigente en la actualidad. De hecho, ya por aquellos años, en 2014, vislumbraba el peligro de herramientas como las redes sociales, el fácil acceso a la información y su divulgación, así como la creación de contenido de forma desmesurada. Comparaba internet con un arma cargada porque, en realidad, eso es lo que representa con sus diversas herramientas. Era un abanico enorme de posibilidades y oportunidades para aquellos que habían permanecido en la sombra, pero todos, ante algo tan novedoso y sin una educación ni regulación previa, nos convertíamos en adolescentes llenos de energía, deseo y sin control.

Eso trajo consigo todos los problemas que vivimos quienes realmente queremos crear algo auténtico: el exceso de contenido plagiado, la obsesión por la fama y el dinero (el mundo superficial) ha opacado la calidad, la credibilidad y la autoría del mensaje que se quiere transmitir. Un ejemplo es el meme del chico que atribuye la autoría de Spiderman al videojuego Fortnite y no a sus creadores originales, Stan Lee y el artista Steve Ditko. Aunque parece gracioso, y creo que de hecho lo es, no es más que una clara advertencia del rumbo que va tomando la sociedad. Pasamos en poco tiempo del siglo de la información al de la desinformación.

Sin contar con las campañas de acoso, gracias al anonimato de internet: ahora la gente ya no se esconde o utiliza falsas identidades para, de forma cruel y sin ética alguna, juzgar; en otras palabras, aprietan el gatillo según su estado de ánimo. Solo quienes hemos portado un arma sabemos que internet no es más que eso: un arma cargada, lista para disparar en cualquier momento, tanto para bien como para mal.

Ahora, ¿qué podemos hacer al respecto?

Abogar con mesura por leyes que regulen esta locura. Educar a las nuevas generaciones en el autoconocimiento y la singularidad, partiendo de que cada ser humano es único en su entorno. Y, sobre todo, inculcarles a los jóvenes que la vida no es más que un vals con el Karma.

 
 
 

Comentarios


bottom of page